miércoles, 19 de septiembre de 2012

Absurdismos.

Aquí se trabaja duro.

Entreténgase:


Cambio #3

Cambia la temática del blog.

Cambio que a nadie le importa, y no, no estoy conforme con este blog.

Cambiante como la autora, sí.

Gracias por su comprensión.


domingo, 15 de abril de 2012

Entrada #3

Todavía no me decido por qué forma darle a este asunto, me iba dedicar firmemente a aconsejar y aleccionar a las mujeres, pero me parece que mi cerebro se muere por externar muchas cosas más, así que probablemente me tomaré la libertad de escribir lo que se me de la santa y regalada gana. #PaseAdelante #SírvasePopCorn

Lamentablemente ese es el problema de ser mujer, uno no está a gusto con NADA. Cuánta razón tuvo el individuo que dijo que no había que comprendernos, solamente amarnos, y todavía hay algunas que ni eso se merecen. Pinches enfermas. En fin, déjeme adelantarme e informarle que mi vida es regida por mis hormonas. No señores, no soy una calenturienta en busca de sexo. Las hormonas son esas malditas desgraciadas encargadas de descontrolar el mundo y hacer de las mujeres esas criaturas raras que NADIE (ni ellas solas) se comprenden.

En fin, hoy es de esos días que ando destilando estrógeno. Por ende, mi cerebro no se calla, no, no, no... No se calla.

Sinceramente envidio a los hombres y su simplicidad; aquella bola de feministas que dijo que ser mujer era lo más lindo del mundo por andar pariendo criaturas, poder ponerte todos los tacones que se te plazcan y ser seres con poderes de "multitask" nunca tuvo que lidiar con un dolor de vientre insoportable, una cabellera con complejo de Yoko Ono y tener que retener más líquido que un camello. Y de remate tener que lidiar con una bola de hormonas que son como duendecitos que viven en tu cerebro sentándose y bailando quebradita sobre todos los controles que manejan este endemoniado cuerpo.

Pero bueno, esta ha sido la tercera llamada, repito, tercera llamada. A ver con qué estado de ánimo amanezco mañana.


sábado, 14 de abril de 2012

Todos los hombres son iguales.

A ver… ¿Cómo le explico?...

NO.

Sí, señoritas, así de simple. Estas criaturitas extrañas, que para nosotras parecen todos el mismo atajo de cavernícolas machistas, que pululan en busca de contacto sexual y otro tipo de morbosidades; no son iguales. Aunque la mayoría se pueden clasificar dentro de estereotipos no tan extensos, cada criaturita de estas es única, con manías y costumbres únicas.

Vaya usted a saber si la mamá tuvo la paciencia de criarlo bien y vaya usted a saber si al tipo le caló o no la crianza.

No todos los hombres son malos.
No todos los hombres son machistas.
No todos los hombres son sexopatas.
No todos los hombres se vuelven alienados mentales al ver futbol u otros deportes.

No, no y no.

Si a usted, mi estimada, solo le salen patanes, entonces déjeme decirle, amiguita, que usted (si, usted, la que está sentada detrás de ese monitor, visualizándose vistiendo santos o diciéndole adiós al tren), USTED, es la del problema.

¿Pero, cómo carajos?

Simple, así como los hombres, simple. Nosotras, somos como barquitos en altamar, de aquellos que navegan con banderas diferentes, banderas de paz, banderas de pesca, banderas de pirata, de lo que sea; nosotras andamos así, navegando con banderas diferentes por la vida, banderas de soy una soltera que se caga por casarse, banderas de soy puta, banderas de hoy solo quiero levante, banderas de tengo novio no te me acerques, banderas de soy una pinche amargada que no quiere nada de la vida, o banderas de la vida no me importa un carajo y que venga lo que sea. Y según la bandera que carguemos por la vida, así se acercaran los hombres, a ver qué sacan de ese barco que están a punto de abordar.

¿Pero si soy la Santa Paloma de la Paz, por qué solo me salen patanes?

No mi niña, el hecho de que usted sea buena, no la aleja de los hombres malos, es más, nunca hay que revelarle a un hombre nuestra santa bondad de buenas a primeras, siempre hay que dejar una pizca de misterio, pero si usted, de buenas a primeras, le sirve todo en bandeja de plata a quien no conoce, créame, le puede dar cubiertos de plata a quien solo come con las manos. Hay unas cuantas desesperadas por ahí, con las ganas de describirle la ceremonia de la boda civil, religiosa, la mesa de regalos, la casa y el nombre de los cuatro hijos, 3 perros y 2 pericos al primer galán que las flechó, pero no mis estimadas, eso solo los aleja en jetski a toda velocidad de ese barco al que recién subieron a bordo.

Hay que evaluar seriamente cada una de nuestras actitudes a la hora de sacar nuestra bandera. No espere conocer al príncipe de España en una discoteca, arrastrándose (el o usted) de borracho a las 3 de la mañana, o en el peor de los casos, comprándole tragos e invitándola a bailar, (porque si es así, #FELICIDADEStelaquieremeter). Los hombres no buscan a la mujer de su vida bailando reggaetón, y haciendo el show de las amigas más cool en pleno dancefloor. Sea realista, esta mierda no son películas de Hollywood.

La verdad, el tema es amplio, pero la lección es simple: Saber qué quiero.

Deje de tirarle la alfombra roja a cuanto tipo conozca, y apague el switch de la zona enfermizamente fantasiosa del cerebro. Conocer un hombre no es la primer maravilla del mundo, es simple naturaleza humana. Hay que tomarse el tiempo de conocerlos, quitarnos la gana de estereotiparlos, quitarnos la pinche gana de quedarnos con el chico 'malo y rudo' y quitarnos la enfermiza manía de sacar a escobazos al pobre romántico que SI tiene buenas intenciones.

Intro.-

He abierto este blog con una simple y sencilla razón.

Antes he de presentarme a mi misma como una mujer, que comparte la misma cantidad de años con la cantidad de horas del día, y con una obsesión innata de hacerle un análisis psicológico a cuanto *infortunado* ser, se cruce mi camino.

¿Qué?

¿Un blog de críticas, bitching, quejas, desahogo?

No.

Firmemente creo que debí haberme dedicado a la psicología, pero no, el mercadeo me resultó mejor. Siempre hay que saber cómo vender las ideas. Y pues, resulta que, entre cantidades masivas de alcohol, comida, discusiones, vidas tristes y lagrimas, entre otros, no hay nada que yo deteste más que la impotencia de no poder hacer nada por los demás, aunque sea querer agarrarlo a trompadas o bofetadas.

¿Hacer qué? ¿Por quién?

Siempre dije que cuando creciera iba a escribir un libro al respecto, pero al evaluar seriamente mi mercado, evalué que somos unas burras sin personalidad, siempre buscando mil excusas, y la verdad, no, no pienso invertir en ello, y qué mejor que utilizar esta herramienta tan útil y trillada como lo es el internet.

¿Entonces, qué puercas es esto?

Llegamos al punto, señores… O como seria en este caso, mis estimadas señoritas, no es más que un blog, para que ustedes, mis queridas, encuentren la respuesta a lo que día a día, nos amarga la pinche existencia: los hombres.

Ah, pero pausa, jovenazos, aquí no vengo a hablar mal de ustedes, ni mucho menos; ya hay suficientes amargadas allá afuera diciendo que todos son iguales, que el hombre que valga tus lagrimas no te hará llorar, y otras mierdas cursis feministas más; pero yo no soy de esa idea, yo solo vengo a ser realista, y ojo señoritas, creo firmemente que los hombres NO son iguales, y si a usted todos le salen iguales, pues déjeme echarle el primer guacalazo de agua helada: la de el problema es usted. No ellos.

Pero ese no es el tema de esta entrada, será el de la próxima. Pero creo que ya se van armando una idea de este blog. Espero no aburrirlos, y espero que no me toque terminar hablando sola. En fin, ideas son bienvenidas.