sábado, 14 de abril de 2012

Intro.-

He abierto este blog con una simple y sencilla razón.

Antes he de presentarme a mi misma como una mujer, que comparte la misma cantidad de años con la cantidad de horas del día, y con una obsesión innata de hacerle un análisis psicológico a cuanto *infortunado* ser, se cruce mi camino.

¿Qué?

¿Un blog de críticas, bitching, quejas, desahogo?

No.

Firmemente creo que debí haberme dedicado a la psicología, pero no, el mercadeo me resultó mejor. Siempre hay que saber cómo vender las ideas. Y pues, resulta que, entre cantidades masivas de alcohol, comida, discusiones, vidas tristes y lagrimas, entre otros, no hay nada que yo deteste más que la impotencia de no poder hacer nada por los demás, aunque sea querer agarrarlo a trompadas o bofetadas.

¿Hacer qué? ¿Por quién?

Siempre dije que cuando creciera iba a escribir un libro al respecto, pero al evaluar seriamente mi mercado, evalué que somos unas burras sin personalidad, siempre buscando mil excusas, y la verdad, no, no pienso invertir en ello, y qué mejor que utilizar esta herramienta tan útil y trillada como lo es el internet.

¿Entonces, qué puercas es esto?

Llegamos al punto, señores… O como seria en este caso, mis estimadas señoritas, no es más que un blog, para que ustedes, mis queridas, encuentren la respuesta a lo que día a día, nos amarga la pinche existencia: los hombres.

Ah, pero pausa, jovenazos, aquí no vengo a hablar mal de ustedes, ni mucho menos; ya hay suficientes amargadas allá afuera diciendo que todos son iguales, que el hombre que valga tus lagrimas no te hará llorar, y otras mierdas cursis feministas más; pero yo no soy de esa idea, yo solo vengo a ser realista, y ojo señoritas, creo firmemente que los hombres NO son iguales, y si a usted todos le salen iguales, pues déjeme echarle el primer guacalazo de agua helada: la de el problema es usted. No ellos.

Pero ese no es el tema de esta entrada, será el de la próxima. Pero creo que ya se van armando una idea de este blog. Espero no aburrirlos, y espero que no me toque terminar hablando sola. En fin, ideas son bienvenidas.

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